viernes, 28 de octubre de 2016

Claves prácticas para fomentar el autocontrol y la tolerancia a la frustración en los hijos e hijas.

Tengo hambre, ¿qué hay de comer? Estofado, cariño. ¿Estofado? ¿No había macarrones? Macarrones son mañana, te recuerdo. ¿Mañana? Eso es mentira, me dijiste que eran para hoy. ¿Mentira? No, yo te dije que martes estofado y miércoles macarrones. ¡Noooooooo! ¡Quiero macarronesssss!


En esta sencilla y cotidiana situación se pueden desglosar los diferentes componentes que relacionan el autocontrol con la tolerancia a la frustración. En el ejemplo, el hijo o hija quiere satisfacer una necesidad fisiológica, que es el hambre. Quiere salir de una situación desagradable, y conseguir algo agradable como es algo de alimento....
a)...Aquí, se podría hablar de tolerancia a la frustración. Hay frustración, pero no hay ira. El control externo ejercido favorece el AUTOCONTROL. 
b) El otro camino consiste en persistir en el deseo, en este caso comer macarrones y ya. Aquí ya se puede hablar de BAJA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN, donde el autocontrol desparece y se abre la puerta a la ira. 

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